Volver

A los tres meses de casada, Alicia empezó a adelgazar mucho.
Primero, porque tuvo una gripe que duró muchos días.
Cuando se mejoró un poco,
salió al jardín apoyada en el brazo de su marido.
Ella estaba rara y con la mirada perdida.
De pronto, él le acarició la cabeza con ternura
y ella, se largó a llorar desconsolada.

Lloró con mucha angustia hasta que se fue calmando.
Entonces, se quedó recostada sobre el hombro de él,
con la cabeza escondida, sin moverse ni decir una palabra.
Ese fue el último día que Alicia estuvo levantada.

Al otro día amaneció más débil
y ni siquiera podía despertarse.
Jordán se preocupó mucho y llamó al médico,
quien la revisó en detalle,
pero no logró explicarse el motivo de tanta debilidad.
Entonces, le ordenó calma y descanso.