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Los argentinos que viajábamos en el barco
nos sentábamos en grupo a contar historias reales.
Lo hacíamos después del almuerzo, si la tarde era bella.
Y así nos quedábamos, hasta que oscurecía.

Una noche, el conocido ex comisario Enrique M.,
dijo que la mayor parte de los crímenes
se resuelven por casualidad.
Y nos contó un caso verdadero
para demostrar que tenía razón.