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Entonces, fue Jordán quien levantó el almohadón
y comprobó que pesaba de verdad.
Lo llevó al comedor
y cortó la funda de un tajo con un cuchillo.
Primero, saltaron algunas plumas,
y luego, apareció algo horroroso en el fondo.
Era un bicho con patas peludas, y muy gordo.
Parecía una pelota con vida, oscura y de gelatina.
Al verlo, la sirvienta dio un grito de horror.

Se trataba de un tipo de bicho
que suele vivir entre las plumas.
Si las plumas todavía están en las aves,
el bicho es muy pequeño.
Pero si las plumas están adentro de un almohadón,
puede llegar a ser enorme
porque le gusta mucho chupar sangre humana.