Los médicos volvieron una y otra vez,
pero no podían hacer nada para salvar a Alicia.
Su sangre era cada vez más débil,
en especial por las mañanas.
Ella no tenía fuerzas
y sentía un peso enorme sobre su cuerpo.
Tampoco quería que la tocaran,
ni siquiera que le arreglaran el almohadón de plumas
donde apoyaba su cabeza.
Después Alicia perdió el conocimiento
y empezó a murmurar frases que no se comprendían.
Mientras tanto, las luces seguían prendidas
en el dormitorio y en la sala.
Y la casa permanecía en silencio.
Solo se escuchaban los murmullos de Alicia
y apenas los pasos de Jordán.
Murmurar es decir algo en voz muy baja.
Un murmullo es el ruido de palabras dichas en voz muy baja.